| Ochenta y cinco nuevos modelos: una buena cosecha para las 15 hectáreas del 63 Salón de Frankfurt, que este año tiene como lema “Experimenta el Movimiento“ (Erleben, was Bewegt).
La traducción al inglés funciona mejor: A Moving Experience.
Además, es cierto. Hay que correr como loco para tratar de cubrir, en sólo dos días de prensa, la mayor y más importante exhibición de automóviles del mundo.
Frankfurt es la Meca para quienes profesamos la religión de la rueda.
Este año hice el peregrinaje, sin grandes expectativas. Según Carlos Ghosn, presidente de Nissan-Renault, la industria atraviesa “la peor crisis de su historia”. El mercado mundial ha caído 20%. En el 2009 se produjo la mayor quiebra en la historia de la economía mundial: el Titanic de la industria, General Motors, se hundió. Ha sido reflotado por el gobierno americano, pero su descomunal orgullo se quedó en el fondo de un mar de tinta roja.
También está el asunto del calentamiento global y su corolario: la gasolina es pecado. En Frankfurt se presentaron una docena de híbridos y eléctricos, entre prototipos y modelos que ya están a la venta.
¿Cuál será su real impacto en la composición de la atmósfera? ¿Evitarán que los osos polares de Al Gore se ahoguen en un Ártico sin témpanos?
Lo dudo.
Además, la Religión de la Rueda tiene sus talibanes. No bastan 400 hp, tienen que ser 500. Y si son 500, ¿por qué no 1,000?
¿Crisis? ¿Qué crisis?
Ferrari presentó el 458 Italia con carrocería de Pininfarina: una escultura de 1,380 kg y 570 hp, que acelera de 0 a 100 en 3.4” y alcanza 325 km/h sonriendo.
Michael Schumacher aportó ideas para el interior: los mandos en el timón, tipo Fórmula 1, tienen el sello del siete veces campeón mundial, presente en el lanzamiento.
El fabricante italiano todavía no ha dicho cuánto costará el 458 ni cuándo saldrá a la venta. Pero ya tiene lista de espera.
El patito feo del Salón es el Trabant nT, un híbrido con cuerpo de refrigeradora inspirado en el auto del pueblo que se fabricó en Alemania del Este hasta que la caída del muro de Berlín aplastó a los burócratas que frenaron la industria automotriz en el país (o al menos en una parte del país) que inventó el automóvil.
¿Broma costosa, homenaje al anti diseño o declaración política?
Respuesta: todas las anteriores.
No muy lejos está el Rolls-Royce Ghost, modelo “pequeño” de la legendaria marca inglesa, hoy parte del grupo alemán BMW. Basado en la plataforma del nuevo Serie 7, el Ghost mide 5.40 m de largo por 1.95 de ancho. Pesa 2,470 kg y tiene el coeficiente aerodinámico de un muro. El motor es un V12 turbo de 6.6 litros, 571 hp y 80 kg.m de torque. La Bella Bestia acelera de 0 a 100 km/h en 4.9” y tiene una máxima limitada electrónicamente a 250 km/h. El interior es palaciego.
También hay modelos de verdad, para la gente de a pie. Algunos son bastante atractivos. Está el Ford C-Max, un monovolumen compacto de 5 puertas y 5 asientos desarrollado en Alemania sobre la plataforma del nuevo Focus. Es un auténtico world car con potencial de fabricación y ventas a ambos lados del Atlántico.
Otro candidato a las economías de escala es el hatchback Fiat Grande Punto Evo. Su antecesor, el Grande Punto a secas, siempre estuvo entre los primeros de su categoría. El Evo tiene lo necesario para tomar la posta: una atractiva línea (inspirada en el Cinqueccento) y nuevas tecnologías de propulsión, incluyendo un sistema “stop-start”, que apaga el motor cuando el auto se detiene, y lo vuelve a encender al presionar el acelerador.
¿Y los eléctricos? ¿Tienen chispa?
Me gustó el Peugeot iOn, que saldrá a la venta a fines del 2010. Es un subcompacto 100% eléctrico con 3.48 m de largo, 4 puertas y 4 asientos. Alcanza una máxima de 130 km/h y tiene 80 km de autonomía antes de quedarse sin pilas. Necesita 6 horas para recargar completamente con un enchufe doméstico; usando una fuente de alto voltaje la recarga toma menos de una hora.
Según Ulrich Hackemberg, director del Grupo Volskwagen para desarrollo de productos, los automóviles eléctricos alcanzarán una participación de mercado de entre 1.5 y 2% para el año 2020. Carlos Ghosn es más optimista: estima que el market share de los EVs será de 10% en una década.
El Banco Mundial, que no diseña, fabrica ni vende automóviles, estima que en el 2020 circularán en el planeta aproximadamente unos 2,000 millones de automóviles. Actualmente son sólo 800 millones.
El consuelo: por lo menos 20 serán Lamborghinis del nuevo modelo presentado en Frankfurt, el Reventón Spyder, un descapotable de 2 asientos con motor central V12 de 6.5 litros, 640 hp y una máxima de 355 km/h. ¿El precio? € 1.2 millones.
¿Quién es el responsable de esta oportuna respuesta a las apremiantes necesidades de la humanidad y su agobiado planeta?
Pues nada menos que el Grupo Volskwagen, propietario de Lamborghini, y que en el mismo hall del mismo salón presentó otro modelo, del cual (por ahora) existe un solo ejemplar: el VW L1, híbrido diésel-eléctrico de dos asientos que rinde 274 km por galón.
La Religión de la Rueda.
Usted elija su secta: todas están representadas en el ecuménico 63 Salón de Frankfurt.
Está la que promete cielos limpios y anuncia el advenimiento de la tecnología, que nos salvará de sancocharnos en un mundo recalentado. Eso sí: hay que montarse en salchichas híbridas de fibra de carbono.
La otra ha firmado con el Diablo (que por cierto, también es el nombre de un modelo de Lamborghini) y tiene un mensaje más simple: escapemos de la realidad a 355 km/h.
Yo elijo la segunda. El problema es que no tengo los € 1.2 millones que cuesta el ticket de entrada… Miguel Unger
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